Si lo que quiere
es hacerme feliz,
ni más
ni menos
sólo hacerme feliz,
y mediante esas didácticas locuras
se le ocurriese
aunque sea por un momento
utilizar alguna monótona estrategia:
le daré un hito
un consejo
una proposición.
Regaleme un beso efímero,
un palpitante corazón acalorado
las brasas de tus ojos.
Regaleme un juego de miradas,
una perdición a escondridas
una caricia en la noche
Regaleme el rocío que esconde cristales en sus gotas
Regaleme una pluma que inertemente caiga al vacío
Regaleme tu compañía en el crepúsculo
las nubes que yuxtaponen sus colores
una flor que me acompañe.
Sí, figúrese que lo sé,
pretenciosa y ridícula en mis ensueños.
Debe entonces saber que si esto conlleva
demasiado para usted
dificultoso para mí,
inconformidad para los dos
Tengo otra solución
Regáleme su compañía,
su sincera compañía
Entonces crearemos y robaremos
robaremos lo valioso del amor
lo furtivo del amor
lo pasajero y trascendental del amor
para crearnos en un suspiro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario