martes, 11 de septiembre de 2012

Behind these hazel eyes.

Aquél irradiaba todo lo que a su alrededor se encontraba. Casi siempre, se conoce como "la luz al final del túnel", pero a diferencia de ésta, si él hubiese sido aquella luz, el túnel, sería tan naturalmente claro que no se distinguiría su forma. Caminaba con el paso a son de sus estados, asi es que cuando se enojaba, era mirar pasar el tren /claro que, mucho más arreglado y puntual de naturaleza, como siempre). Comúnmente la gente acudía a él, no sé si por esa sonrisa perspicaz y deslumbrante; o porque en él encontraban esa reluciente luz, que es como el aura que les faltaba en sus vidas; personalmente, creo que un octavo de su gracia desbordaría al deslumbrar a cualquier persona. No puedo imaginarlo si quiera en un corte de luz, sería la solución perfecta para cualquier cuarto oscuro o corazón solitario. A veces me parecía verlo asomarse medio quejumbroso, testarudo y con paso tozudo; pero cuando se desprendía el reloj y se frenaba ante mis profundos ojos, sabía perderse en el espacio-tiempo; y tal vez es ése efímero instante el que hizo que me detuviera ante sus sinceros ojos, los cuales resplandecían como dos ardientes luceros y fije su posibilidad en mi posible perdición. Después de todo, quizás esa perdición, sea yo. ¿Cómo podría llevarle luz a una persona completamente iluminada?, sólo pensé que lo indispensable es que nada es indispensable y juntos obtendríamos el equilibrio que haga la fluidez del cambio, al cual nos acostumbraríamos para evitar una rutina.
 De pronto, mis ojos, dos mares, las gotas, las lágrimas, la luz enceguecedora, y desperté de mi sueño. Ya no hubo más luz en la oscuridad, sólo un luminoso recuerdo.

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