miércoles, 1 de agosto de 2012

Hoy no hay historia.

Cuando a una la impactan de repente, con una noticia así, que le eriza la piel y la hace reflexionar y a la vez reaccionar, tan conjunta y rápidamente que una no sabe bien qué pasó primero y último. Entonces, antes de sentir que mi corazón se rompía o antes de romperlo con su mirada, con mi perdición, su falsedad; creí verme a mí misma sentada en un banco en medio de una plaza, de frente a las palabras que veo escritas sobre su significante... pero la diferencia es que ahora podía observar en esas palabras, todas aquellas que me identifican, que hacen que yo sea mi persona. Y dicha de una forma más poética, mis diecisiete años y trescientos sesenta y tres días de vida pasaron frente a mi en segunda persona. Es como romperse y encontrarse.

No hay comentarios:

Publicar un comentario