vengo a retomar el amor por mi sexo
cada injuria que recibo por ser mujer se traduce sutilmente en una línea de pensamiento que me engulle y no me deja encontrar reposo, nunca.
cada vez el odio es más grande. cada vez siento más ganas de atropellar cabezas con un pié ensanchado milagrosamente y sangre por todos lados: te bautizo de envidiarme.
llegado un momento, me preocupa más el odio acérrimo que la sociedad patriarcal. la segunda no se cambia con la primera, no se analiza estratégicamente de esa manera.
no estoy lista para organizarme en mi género. ya lo sé, no me orgullese, pero lo cierto es que me carcome el odio.
cada vez que miran mi cuerpo y atentan sobre él
palabras
objetos
miradas
que no
no quiero
y cuando quiero
no lo hacen: bueno está bien, no me correspondés. Y listo, pero
no,
siguen.
te dicen esas otras palabras, arrojan otras cosas
miran té de otra manera
y golpean
cada vez que me golpean
ahora,
por ejemplo,
me acaban de retorcer un seno
ése de
maldita puta pariente (no-pariente)
que no la excitó, no la alimentó. Así lo golpea. Pero no,
no flaquita.
es mio
no es tuyo.
Me hierve la sangre
me queman los poros.
busco apoyo en lo que siempre me contuvo, la única lealtad son los libros
y no
no me interpelan.
áspero destino
amargo el gusto
nublado el pensamiento.
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