El estupor reinaba en el ambiente, nadie pudo creer que era el monótono girasol quien permitía la belleza del campo vuelta hacia una pampa infinita e inconmensurable (la enormidad de lo inasible); no, él no era heliotrópico, el helio era girasólfico. El sol, en verdad, siempre se trasladó alrededor de los girasoles, el sonido cósmico del que tanto osan emitir apreciaciones vanas y casi absurdas no logran asimilar aún que todas las vibraciones del universo están en clave de sol. En realidad... no tan así, comienzo este relato contradiciéndome, me pregunto cuándo será el día en que cese esta actitud incómoda de autoboicoteo continuo.
En fin, la armonía se enlaza más firmemente con el caos que haciendo utilidad de cualquier tipo de orden; es por esto que, desde la partícula subestelar más diminuta, se prioriza la difuminación de los seres: los seres-estado, los seres-no-vivientes, seres-allí, seres-debajo, seres-arriba. Y en este preciso instante culmino por extraviar al lector, pues bien, vos que estás paradx interrumpiendo esta tierra que te vió vivir y morir, tantas veces, ¿alguna vez amaste lo estático? Es simplemente imposible, heme aquí, descubriendo al sol girando en torno a una particular florecilla y sabiendo que ni en el más empedernido devoto aficionado a la ciencia encontraré un humanx suficientemente que venda su oprobiedad al precio de la dignidad de esta idea ¿cómo dejar de ser antropofalocéntricos?
Mi tristeza es, particularmente distinta. Escribo desde un manicomio, al cual arribé como un barco tempestuosamente ensordecido por un rayo, declaré mi más genuino amor por los seres-ahí ¡Todavía nadie comprende mi amor por los árboles! Dicen que concubinarse con un aguaribay es una de las locuras más grandes de las cuales se jactó la humanidad en pleno siglo veintiuno; que no, que qué decís; fijate en las redes sociales y conseguís una pareja más normal. Desde que llegué al loquero, he conocido lo que se entiende como excitación libidinosa hacia un par (claro que incomparable a la lujuria que en mí despierta ese aguaribay de 15 y 51); empero, veía en ellos algo un poco más interesante de lo que me podrían ofrecer todas las personas adictas a las tecnologías inalámbricas (quienes son mayormente abundantes que los relojes y no, precisamente, por más profundos y/o útiles).
Los manicomios y lupanares siempre tuvieron una estrecha relación de necesariedad; ambas formas de vulneración han estado estrechamente vinculadas, casi indiscernibles el uno del otro, me pregunto si por éso las putas gritan como locas y las locas gritan como putas, en este mundo que aspira a la putrefacción de los principios fijados heteronormativamente. La sociedad desecha a lxs putxs y lxs locsx, siendo éstas las dos únicas clases que tuve de amigxs. Esto también es parte del movimiento heraclíteo, creo que lxs humanxs no están preparadxs (al menos, no todxs) para asumir la apasionante fugacidad que aman, comienzan el autoboicoteo nuevamente. Lo bueno de los que estamos de este lado de las rejas, es que no nos privamos de honestidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario