Era la naturaleza, lo más tiernamente sencillo que había visto en su vida, era increíble cómo en ese rostro angelical tenía todas las respuestas que él estaba buscando, era observar la vida en su rostro.
De repente, un incienso al caos. Su sueño, se vió corrompido. Una lágrima deslizó del magnífico rostro. No supo que hacer, si gritar, saltar de la ventana del 9º piso en el que se encontraba, matarla, o simplemente dirigirse hacia ese túnel que se hizo en el medio de la habitación y se llevó todo el espacio y tiempo cuando la lágrima escandalosamente se dejó ser en el suelo.

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