Supongo que en el último momento, cuando lo único que tenemos es un último y costoso aliento; las personas se separan en dos indivisibles grupos: los que se quedan y los que se van.
Por mas que aparente, tengo la certeza de que mucho no puedo acotar al último grupo y por esto, es que decido hablar del primero.El primer grupo, el que me pertenece de siempre, el que me duele de siempre, el que nunca cambia y nunca viaja el incapaz de recorrer nuevos mundos, el que se calla, el que espera y el que desespera. Ese grupo interminable e indivisible, que es un todo y nubla la vista; ése grupo, el de los caídos es, lamentablemente, el que me representa a mi, pero no sólo a mi, si no a un grupo de personas que hemos sabido estar segundos en todo y querer gritarle desesperadamente a los del primer grupo "llevame con vos". Nosotros, los que quedamos desamparados, algún día, nos cruzaremos del otro bando, y comenzaremos a ser los que huyen.
Huir?, Sí. Huir, huir de la soledad y de la ausencia, huir hacia nuevo rumbos, hacia aquel lugar el cual siempre nos ha estado esperando y fuimos incapaces. Huir a la libertad, huir a los sentimientos, huir a encontrar nuevos sentimientos, y hacerlo así siempre.
Siempre. Menuda cantidad de tiempo, creo que un torbellino de "siempres" recorren abruptuosamente mi cabeza en cuestión de milésimas de segundos, los "siempres" de ellos, de los que no están, de los de primer grupo, de los que se fueron, de los que no me escucharon o fingieron, simplemente no querían hacerlo. Pero, esto carece de importancia ya que no pienso perder vida y tiempo en este joven corazón roto, sólo esperaré.
Como lo he hecho siempre, como lo seguiré haciendo. Pero, a diferencia de siempre, esperaré "como ahora", porque ya no los esperaré a los de siempre y a los de nunca, esperaré el momento en que yo me convierta en uno de ellos. Elegiré el momento, y repararé estas viejas alas sin sentido, entonces podré volar. Mi rostro entrará en un terrible lucha para con el aire que ventosamente me golpeará sin piedad y me hará feliz.
Resulta que ahora le dicen escapar a la felicidad.

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